El grupo de Salud Mental y Asistencia Psiquiátrica del Instituto de Investigación Sanitaria Biogipuzkoa, ha analizado en adolescencia temprana la relación del trastorno de déficit de atención e hiperactividad, la regulación de las emociones y la ideación suicida y las autolesiones. La investigadora Karmele Salaberria y el investigador Alexander Muela han realizado este trabajo, junto a profesionales e instituciones del País Vasco, Cantabria y Estados Unidos, cuyos resultados se han publicado en la revista científica Actas Españolas de Psiquiatría.

La adolescencia temprana es una etapa especialmente sensible para la aparición de problemas de salud mental. Estudios previos han mostrado que los síntomas relacionados con el trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH), como la impulsividad, la hiperactividad o las dificultades de atención, se asocian con un mayor riesgo de conductas suicidas y autolesivas. Sin embargo, se conoce menos sobre los mecanismos emocionales que pueden contribuir a explicar esta relación, especialmente al comienzo de la adolescencia. Por lo tanto, el objetivo de este trabajo fue estudiar conjuntamente el papel de los síntomas relacionados con el TDAH, el afecto positivo y negativo y, especialmente, las dificultades para regular las emociones en la ideación suicida y las autolesiones. Además, se estudió si la desregulación emocional intensificaba la relación entre los síntomas de TDAH y esas conductas.

Para ello, se analizaron datos de 1.079 adolescentes de primer curso de Educación Secundaria Obligatoria, con una edad media de 12,6 años, procedentes de centros educativos de Cantabria. Se evaluaron síntomas de hiperactividad e inatención, afecto positivo y negativo, dificultades de regulación emocional, ideación suicida y autolesiones sin intención suicida.

Los resultados mostraron una realidad que merece atención: el 10,1% había experimentado ideación suicida activa y el 16,4% había presentado autolesiones sin intención suicida. Asimismo, las y los adolescentes que presentaban ideación suicida o autolesiones mostraban más síntomas de hiperactividad e inatención, mayor afecto negativo, menor afecto positivo y, sobre todo, muchas más dificultades para regular sus emociones. La desregulación emocional fue uno de los factores más estrechamente relacionado con ambos problemas.

Además, el grupo investigador encontró diferencias interesantes: en la ideación suicida tuvieron especial importancia las dificultades para comprender con claridad y aceptar las propias emociones; mientras que las autolesiones estuvieron más relacionadas con las dificultades para controlar los impulsos y para disponer de estrategias adecuadas de regulación emocional.

Por lo tanto, los resultados sugieren que las dificultades de regulación emocional constituyen un elemento central para comprender tanto la ideación suicida como las autolesiones durante la adolescencia temprana. Los síntomas relacionados con el TDAH también aportan riesgo de manera independiente y sus efectos parecen de carácter sumativo. Un aspecto especialmente relevante fue que no todas las dificultades emocionales parecen actuar de la misma manera. Comprender y aceptar lo que se siente parece particularmente importante para la ideación suicida, mientras que el control de los impulsos y disponer de estrategias alternativas para afrontar el malestar adquieren mayor relevancia en las autolesiones.

Aunque el estudio se realizó con población escolar y no con pacientes clínicos, sus resultados pueden tener implicaciones importantes para la prevención y la detección precoz. La adolescencia temprana puede constituir una ventana especialmente importante para intervenir antes de que los problemas se consoliden. Los resultados apoyan que los programas preventivos desarrollados en los centros educativos incorporen el aprendizaje de competencias de regulación emocional y que se preste especial atención a adolescentes que presentan dificultades de impulsividad, hiperactividad o atención. Esto no significa que presentar síntomas relacionados con el TDAH implique necesariamente riesgo suicida o autolesivo, sino que determinadas combinaciones de dificultades emocionales y conductuales pueden ayudar a identificar a adolescentes que necesitan mayor apoyo.

El grupo de investigación destaca que “Para nosotros es especialmente satisfactorio que un estudio realizado con adolescentes muy jóvenes y en el contexto educativo pueda aportar conocimiento directamente aplicable a la prevención. Esperamos que estos resultados contribuyan a avanzar desde una prevención centrada únicamente en detectar el riesgo hacia otra que también permita fortalecer competencias emocionales antes de que aparezcan problemas más graves. Enseñar a las y los adolescentes a identificar, comprender, aceptar y regular sus emociones, así como a disponer de estrategias para afrontar situaciones de intenso malestar, puede constituir una herramienta importante para promover su salud mental. También esperamos que el trabajo contribuya a reforzar la colaboración entre los ámbitos educativo, sanitario y científico en la prevención de la conducta suicida y las autolesiones.

Este trabajo ha contado con el apoyo del Gobierno Vasco y del Gobierno de Cantabria y la investigación recibió financiación del Gobierno Vasco (IT1450-22).