Luis Bujanda, responsable del área de enfermedades hepáticas y gastrointestinales de Instituto de Investigación Sanitaria Biogipuzkoa, ha participado en un ensayo realizado en 8 países europeos, en el que se ha analizado la efectividad de la ampliación del intervalo de seguimiento mediante colonoscopia a las personas que se les ha extirpado pólipos colorrectales. Este trabajo internacional ha sido publicado en la prestigiosa revista New England Journal of Medicine y cuenta con un comentario adicional en la misma revista.

Muchos países han implementado programas de detección precoz para prevenir el cáncer colorrectal. A medida que la detección precoz se ha generalizado, un número creciente de personas son diagnosticadas con pólipos colorrectales, ya que alrededor de un 45% de las personas que se someten a colonoscopia en los programas de cribado tras un test de sangre oculta en las heces tienen pólipos. Como estos pólipos pueden ser precursores del cáncer colorrectal, se extirpan, y, como algunos pacientes se consideran de alto riesgo de desarrollar nuevos pólipos o cáncer colorrectal, las guías clínicas actuales recomiendan una vigilancia frecuente con colonoscopias adicionales.

La recomendación actual es que las personas a quienes se les han extirpado adenomas de alto riesgo durante una colonoscopia se sometan a su primera colonoscopia de vigilancia después de 3 años. En otros tipos de pólipos como son los serrados, no se conoce cuándo se debe someter a una colonoscopia de vigilancia, ya que su riesgo de cáncer colorrectal no está bien establecido. En el País Vasco se realizan alrededor de 42.000 colonoscopias al año, de la cuales, alrededor de 6.300 son de seguimiento de pólipos.

Teniendo en cuenta que la vigilancia de los pólipos es una carga para las y los pacientes, y que pueden tener complicaciones; y que requiere de muchos recursos de los sistemas de salud, el objetivo de este ensayo fue determinar si ampliar el intervalo de vigilancia (pasar de 3 a 5 años) es igualmente eficaz y seguro para evitar la muerte por esta enfermedad que la práctica clínica actual. La gestación de este ensayo comenzó en el 2015 con el empuje del Prof. Rodrigo Jover, Hospital General Universitario, Alicante y el Prof. Michael Bretthauer, University of Oslo (Oslo, Noruega), al que se sumaron investigadores de la Asociación Española de Gastroenterología (AEG) y Sociedad Española de Endoscopia Digestiva (SEED).

En total, para este estudio, se reclutó a casi 10.800 pacientes de 52 hospitales de 8 países europeos (España, Noruega, Polonia, Dinamarca, Países Bajos, Suecia, Austria y Portugal) que se dividieron en dos grupos, uno para realizar la vigilancia siguiendo las recomendaciones actuales (3, 5 y 10 años) y otro grupo para realizar la vigilancia únicamante a 5 y 10 años. En el caso de Euskadi, Luis Bujanda e Isabel Portillo (Programa de cribado de cáncer colorrectal, Osakidetza, IIS Biobizkaia), a través del Programa de cribado de cáncer colorrectal del País Vasco y la participación de 8 hospitales de Euskadi (Donostia, Basurto, Cruces, Urdulez, San Eloy, Bidasoa, Mendaro y Zumarraga) comenzaron a reclutar participantes en 2016, incluyendo a más de 500 pacientes.

Los resultados de este estudio, que presentan los resultados tras 5 años, demuestran que el riesgo de presentar cáncer colorrectal y de morir por cáncer colorrectal es igual cuando se realizaba vigilancia a los 3 y 5 años que cuando se realizaba únicamente a los 5 años la colonoscopia. Así, se espera que los resultados de este ensayo sirvan de evidencia para modificar la práctica clínica, al reducir la necesidad de colonoscopias de vigilancia en pacientes de todo el mundo a quienes se les han extirpado pólipos durante una colonoscopia. Para ello, las organizaciones internacionales de elaboración de guías clínicas han recibido los resultados de este ensayo y están comenzando a actualizar sus recomendaciones para pacientes con pólipos colorrectales.

Por lo tanto, se espera que este estudio ayude a reducir las listas de espera de colonoscopias en los hospitales, disminuir el gasto sanitario, evitar complicaciones por colonoscopias, disminuir la carga personal y los inconvenientes de la preparación intestinal y la ansiedad que genera cualquier prueba médica.

Las y los investigadores participaron de forma altruista y los fondos obtenidos se utilizaron para la coordinación del estudio, bases de datos y seguros que cubriesen complicaciones de la colonoscopia a través de becas competitivas nacionales e internacionales, como han sido proyectos de investigación del Ministerio de Sanidad (FIS), Asociación Española de Gastroenterología (AEG) o la Sociedad Española de Endoscopia Digestiva (SEED)