Un reciente estudio llevado a cabo por las y los investigadores David del Valle e Irene Diez-Itza del grupo Obstetricia y Ginecología y Cristina Sarasqueta del grupo Epidemiología de Enfermedades Crónicas y Transmisibles del IIS Biogipuzkoa ha analizado los factores que influyen en la respuesta emocional ante un resultado alterado en el cribado del cáncer de cérvix. Los resultados del estudio han sido publicados en la revista científica internacional Health Psychology Open

 

El cribado de cérvix es un programa de prevención relativamente joven que, aunque lleva funcionando en Osakidetza desde finales del siglo pasado, su evolución está siendo vertiginosa los últimos años. En Euskadi, desde el 2015, se utiliza el test del Virus del Papiloma Humano (VPH) como prueba de cribado en mujeres mayores de 30-35 años. Este ha sido un gran avance tecnológico que ha permitido mejorar la sensibilidad del programa y detección de lesiones premalignas.

Sin embargo, y como era de esperar, un resultado de cribado alterado siempre genera ansiedad y malestar, por el miedo de poder tener o desarrollar una enfermedad grave. Pero en el caso del cribado de cáncer de cérvix, se añade que la prueba detecta una enfermedad de transmisión sexual, con todo el impacto emocional, personal y social que ello supone. Este es un tema que se ha ido analizando, inicialmente con la citología cérvico-vaginal, y posteriormente, pero en menor medida, con el test del VPH. Por lo tanto, se está investigando qué factores son los que influyen en desarrollar mayor o menor impacto emocional, y cómo este conocimiento puede ayudar a las y los profesionales a desarrollar estrategias que contengan dicho efecto.

En este trabajo, se presenta parte de los datos de un estudio que se llevó a cabo durante el año 2022-2023 en la unidad de patología cervical del Hospital Universitario Donostia, conjuntamente con matronas de atención primaria de la OSI Donostialdea y con la Coordinación del Programa de Detección Precoz de Cáncer de Cérvix de Osakidetza. Por lo tanto, se trata de un proyecto multidisciplinar, donde han colaborado profesionales de ginecología, enfermería y auxiliares de enfermería. Entre estos resultados están los análisis cuantitativos realizados de las diferentes variables sociodemográficas y clínicas analizadas en la población de estudio, y su influencia en el impacto emocional ante un resultado de cribado alterado y de un test de VPH positivo. Se han analizado datos como la edad, país de origen, nivel educativo o tipo de personalidad basal, y cómo influyen en la variación de la ansiedad y calidad de vida que sufre toda mujer cuando es informada de una prueba de cribado alterada.

Los resultados obtenidos son en parte concordantes con lo que ya se ha descrito en otros trabajos, pero como gran novedad, se ha observado que el tipo de personalidad basal de la mujer es el factor que más influye en este impacto emocional. Es una variable muy poco estudiada, que se ha analizado a través de una escala validada llamada STAI-T, y han podido comprobar que mujeres con una personalidad basal más ansiosa responden peor ante este resultado. Y al realizar un análisis multivariante, ciertas variables como el país de origen, pierden significancia estadística.

Así, la conclusión principal es que el tipo de personalidad basal es el determinante más importante del impacto emocional tras un resultado alterado en el cribado de cérvix. Otros factores que también influyen en este efecto adverso son el tener un primer test de VPH positivo (cuando es un resultado persistente ya no influye significativamente) y tener un menor nivel educativo. Estos resultados ponen de manifiesto la naturaleza multifactorial de las respuestas emocionales en el cribado de cérvix. Por lo tanto, este trabajo, junto con otros similares, ayuda a identificar a las mujeres con mayor riesgo de sufrir un impacto emocional tras el cribado. Permite definir patrones que, si se detectan a tiempo, facilitan el desarrollo de estrategias específicas dirigidas a estas mujeres. De este modo, se puede conseguir que un programa con tan buenos resultados en salud no conlleve un empeoramiento de la calidad de vida.

En palabras del grupo investigador “este trabajo es un paso más dentro de un proyecto cuyo objetivo es mejorar la calidad de vida de las mujeres que participan en el cribado de cérvix, reduciendo su impacto emocional. Supone un reto apasionante y muy gratificante, ya que cuando consigues que una mujer entienda realmente lo que significa tener un test de VPH positivo y, sobre todo, lo que no implica, desmontando ideas erróneas, eres consciente del impacto positivo que tiene en su vivencia y en su experiencia del proceso”. Añaden que “Estamos en una etapa en la que debemos cambiar el enfoque de nuestro trabajo: no se trata únicamente de mejorar el pronóstico de la enfermedad, sino de situar a la mujer en el centro, teniendo en cuenta todas sus necesidades, también las emocionales”. Finalmente, “queremos agradecer el papel del Biogipuzkoa en este trabajo, desde su inicio, ya que se financió a través de un Bottom-up, sino también a la hora de su publicación en open Access. Por otro parte, agradecer a la Asocación Española de Patología Cervical y Colposcopia, porque premió este trabajo en el 2022”.

Por último, David del Valle subraya que “la labor de Irene Diez y Cristina Sarasqueta ha sido fundamental en el diseño y análisis del estudio, y escritura del artículo”, para añadir que “agradece el trabajo de todo el personal de la Consulta de Patología Cervical del Hospital Universitario Donostia (Ane Murillo, Gloria Agesta, Idoia Mugika, Usue Gamboa y Laura Martínez), a las matronas de la OSI Donostialdea (Nuria Torres e Idoia Saenz) y a las Coordinadores del Cribado de Cérvix (Edurne Arenaza y Toñi Dávila), ya que junto conmigo, fueron clave en todas las fases del estudio”.