El ictus es una enfermedad con alta incidencia y prevalencia y elevado impacto sociosanitario asociado. Las terapias de reperfusión han demostrado ser claramente beneficiosas y consiguen altas tasas de recanalización. Lamentablemente, la recanalización no siempre se acompaña de un buen resultado clínico y esto se explica por procesos como la lesión por reperfusión o la transformación hemorrágica (TH).
El objetivo de esta tesis es analizar si la disfunción endotelial (DE), entendida como una reducción de la biodisponibilidad de óxido nítrico (NO) y un desequilibrio entre factores vasodilatadores y vasoconstrictores, se asocia a la respuesta al tratamiento endovascular (TEV) en cuanto a seguridad, TH, y resultado pronóstico, autonomía a los 90 días. Se ha estudiado además la relación entre el estado inflamatorio y la función endotelial en este mismo contexto y la posible implicación de la DE en el peor pronóstico observado en los pacientes con mayor edad.
Para ello, se realizó un estudio observacional prospectivo de cohorte incluyendo pacientes con ictus isquémico tratados mediante TEV en el Hospital Donostia entre marzo 2018 y agosto 2020. En el estudio se incluyeron variables demográficas, de ictus, radiológicas y del procedimiento endovascular. La DE se valoró mediante la determinación del genotipo -786T>C del gen NOS3, la determinación de los niveles prerrecanalización de los metabolitos derivados de la arginina (ADMA, SDMA, HArg) y la evaluación de la función endotelial sistémica mediante vasodilatación mediada por hiperaflujo (VMH) con ultrasonografía braquial en las primeras 72 horas tras el ictus. Además de la función endotelial, se analizó el estado inflamatorio previo al TEV mediante las cifras de recuento total de células inflamatorias y los índices RNL, RNP, SII y SIRI. Como variables de resultado, se valoraron la transformación hemorrágica radiológica y sus subtipos infarto hemorrágico (IH) y hemorragia parenquimatosa (HP) en TC de control o RM, la TH sintomática y la puntuación en la escala modificada de Rankin (mRS) a los 90 días. Se realizaron análisis de regresión uni y multivariantes así como análisis de mediación.
Los resultados mostraron primero que los pacientes portadores de la variante -786TT NOS3 tuvieron 3 veces más riesgo de TH tras TEV.
Segundo, los pacientes con Ictus isquémico de mayor edad tuvieron peor pronóstico y mayor DE medida mediante metabolitos derivados de arginina y VMH; el valor de SDMA fue predictor independiente de mal resultado clínico; y la DE, evaluada mediante el metabolito SDMA, actuó como mediador en la asociación entre la edad y el peor pronóstico observado a los 90 días, explicando el 11.6 % de la asociación entre las dos variables.
Y tercero, los pacientes que sufrieron TH mostraron recuentos de linfocitos más bajos y niveles más altos de los índices SII y RNL previos al TEV. Además, la DE medida mediante el metabolito hArg, contribuyó a la aparición de formas más agresivas de TH, TH sintomática y subtipo HP.
Estos resultados apoyan la hipótesis de que la vía endotelio-NO desempeña un papel relevante en la respuesta al TEV para el ictus isquémico, influyendo tanto en el riesgo de TH como en el pronóstico funcional y refuerzan el valor de una aproximación terapéutica multimodal que combine genética, biomarcadores e imagen para avanzar hacia una medicina personalizada en el manejo del ictus.
