El Departamento de Cultura y Cooperación de la Diputación Foral de Gipuzkoa, el Instituto de Investigación Sanitaria Biogipuzkoa, vinculado al Departamento de Salud del Gobierno Vasco y Osakidetza, con la colaboración de la Fundación del Colegio Oficial de Médicos de Gipuzkoa, han presentado un proyecto piloto de innovación en mediación intercultural sanitaria, dirigido a estudiar nuevas herramientas que permitan mejorar la comunicación entre profesionales sanitarios y pacientes de diferentes orígenes culturales y lingüísticos.
La iniciativa tiene carácter estrictamente piloto, experimental y de investigación y se llevará a cabo en la OSI Donostialdea. Su finalidad es analizar, durante los años 2026 y 2027, la viabilidad y los posibles resultados de un modelo de acompañamiento intercultural, antes de valorar cualquier posible continuidad o desarrollo posterior.
El proyecto responde al incremento de la diversidad cultural y lingüística de la sociedad guipuzcoana y vasca. Según los datos recogidos en la documentación de la iniciativa, en 2022 residían en Euskadi 253.939 personas de origen extranjero, equivalentes al 11,5 % de la población, una cifra que se había duplicado durante los quince años anteriores.
El proyecto parte de la constatación de que las barreras lingüísticas y culturales pueden dificultar el acceso al sistema sanitario, la comprensión de los diagnósticos, el seguimiento de los tratamientos y la relación de confianza entre pacientes y profesionales. En el ámbito sanitario, donde la comunicación emplea una terminología especializada y el margen de error es reducido, una información incompleta o mal comprendida puede tener consecuencias tanto para la salud de las personas como para el uso adecuado de los recursos públicos.
Los resultados permitirán determinar si el modelo contribuye a mejorar la comunicación asistencial, la comprensión de la información sanitaria y el acceso efectivo de las personas migrantes al sistema de salud. Solo después de esta evaluación podrán extraerse conclusiones sobre su utilidad, sus limitaciones y su posible evolución.
La diputada foral Goizane Álvarez ha destacado que el proyecto “nace desde la defensa de una sanidad pública que atienda a todas las personas con dignidad, independientemente de su origen, su lengua o su situación económica”.

La directora científica de Biogipuzkoa, Itziar Vergara ha explicado que “las organizaciones sanitarias, con el fin de decidir qué nuevos procedimientos y tecnologías han de incorporarse a su cartera de servicios, deben contar con evidencia robusta que respalde esta decisión. Los Institutos de investigación sanitaria, damos cobertura a los proyectos de investigación e innovación que generan esa evidencia y acompañamos a las organizaciones en el proceso de toma de decisiones. En este caso, se trata de un proyecto de innovación organizativa. Un proyecto que nace de una necesidad identificada por los profesionales asistenciales y cuya respuesta se ha buscado a través de la colaboración entre entidades, especialmente la DFG, la capacitación de personas y la modificación en el proceso de atención ofrecido a los pacientes. Como proyecto experimental que es, será evaluado y sus resultados serán analizados y presentados a la organización. Las tareas que he mencionado: análisis de necesidades, búsqueda de respuestas y de colaboradores, análisis de resultados y apoyo a la toma de decisiones, son algunos de los ejes de trabajo del Instituto Biogipuzkoa y de todos los institutos vascos de investigación en salud”.

Por su parte el médico del Servicio de Enfermedades Infecciosas de la OSI Donostialdea, Harkaitz Azkune ha señalado que “en nuestro quehacer diario cada vez es más frecuente atender a personas con barrera idiomática y cultural. Esto dificulta el proceso y conlleva una falta de adherencia a los tratamientos, un seguimiento irregular en consultas e incluso alargar ingresos de forma innecesaria”. “El trabajo de mediadores interculturales formados que ayuden tanto en la traducción como en la compresión de las diferencias culturales, permite crear un vínculo de confianza entre trabajadores/as sanitarios/as y las personas usuarias del Servicio que mejora el proceso asistencial» ha añadido.
Formación especializada
En una primera fase, el proyecto ha contemplado la formación de personas que, además de dominar el castellano y una lengua vinculada a su país o cultura de origen, cuentan con capacidades para desarrollar labores de mediación.
La formación aborda contenidos relacionados con la mediación intercultural, la comunicación y conocimientos básicos del ámbito sanitario. El objetivo es que las personas participantes puedan facilitar el entendimiento entre profesionales y pacientes, no limitándose a la traducción literal, sino ayudando a interpretar también determinados contextos culturales y sociales.
La mediación intercultural sanitaria se entiende, en este proyecto piloto, como una herramienta destinada a estudiar cómo pueden reducirse las consecuencias de las barreras idiomáticas y socioculturales en el acceso y la relación con el sistema de salud. No sustituye al personal sanitario, no interviene en las decisiones clínicas y tampoco reemplaza los recursos de traducción ya existentes.





