Los días 7 y 8 de julio se celebró en el Palacio Miramar, dentro de los Cursos de Verano de la EHU, el curso “Pleamar: La ola transformadora de la innovación en salud” organizado por el Instituto de Investigación Sanitaria Biogipuzkoa.
Idoia Otaegui (UIK) y Gontzal Tamayo (Gobierno Vasco) realizaron las aperturas institucionales. Otaegui destacó que un curso como Pleamar representaba el espíritu de los Curos de Verano de la EHU, al poner en valor el conocimiento y proponer una reflexión conjunta sobre la innovación. Por su parte, Tamayo dio las gracias por organizar este curso y puso en valor que foros como este sirven para pensar cómo hacer frente, compartiendo experiencias y creando sinergias, a los cambios que necesita el sistema de salud para dar respuesta a unas condiciones cambiantes, siguiendo las prioridades marcadas por el Pacto Vasco de Salud, y destacando que la innovación debe ser una palanca para su llevarlas a cabo.

La presentación del curso corrió a cargo de Olatz Arrizabalaga (IIS Biogipuzkoa) e Itziar Vergara (IIS Biogipuzkoa), directoras del curso, en el que explicaron que, en un entorno cambiante, en el que el sistema de salud está viviendo una revolución y transformación y que el objetivo del curso era invitar a todas las personas participantes ser parte de ellas. Así, utilizaron las metáforas sobre el mar y las referencias que hacen el nombre y programa del curso, para contextualizar que, como el mar, es necesario conocer bien lo que está ocurriendo y lo que está cambiando, aunque parezca que no está ocurriendo nada, y ser capaces de detectar los signos para no vararse ni perder el control.
Mareas visibles
La primera jornada estuvo centrada en estrategia, innovación asistencial y cooperación territorial. Esta jornada la abrió Raquel Yotti (Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades) en el que explicó cómo el PERTE de Salud de vanguardia ha sido una herramienta para para mejorar la salud de la población y crecimiento económica, mediante la ciencia y la innovación. Así, detalló las tecnologías que lo han habilitado, el cambio de paradigma hacia la prevención o el desarrollo de nuevas terapias y su generación in situ en los hospitales. Destacó que para que la innovación tenga impacto el punto de inicio sean las necesidades no cubiertas y también advirtió que, como las mareas, lo avanzado puede ir para atrás, y que hay que trabajar para dar continuidad a las mejoras con nuevos programas estratégicos.

Posteriormente, se realizó una mesa redonda con Javier de Castro (IdiPAZ), Amelia Martín (Farmaindustria) y Ander Urruticoechea (IIS Biogipuzkoa), con la moderación de Itziar Vergara (IIS Biogipuzkoa). En la mesa trataron temas como que, aunque el sistema de salud da pasos para responder a las necesidades de las personas, le cuesta explicarse y comunicar de manera eficaz. También se reflexionó sobre el papel de los Institutos de Investigación Sanitaria en la innovación de los sistemas de salud o en cómo avanzar en la traslación de los resultados para su integración en la práctica clínica diaria. Además, se subrayó la importancia de preservar y agilizar los ensayos clínicos, facilitar que el personal asistencial pueda investigar o medir el efecto, la satisfacción y el valor que generan las innovaciones, sin olvidar la sostenibilidad del sistema, la financiación y la equidad.

Después de la pausa del café, donde hubo tiempo para el intercambio de ideas, Ramón Maspóns (AQuAS) dio una charla en la que se planteó si e innova donde se genera valor, qué ocurre con la innovación que no trasforma, si se puede ser eficiente y resiliente a la vez, cómo se puede prever el éxito y cómo construir sistemas que se transforman continuamente. Para dar respuesta a esas preguntas destacó que el modelo debe estar basado en la necesidad, y que son claves las transiciones y las capacidades del sistema de salud para ello.

La mesa redonda que se realizó a continuación, tuvo como ponentes a Gontzal Tamayo (Gobierno Vasco), Inés Gallego (Gobierno Vasco), Maite Martinez (Osakidetza), Lurdes Ubetagoyena (Aubixa), y como moderadora a Ane Fullaondo (Biosistemak). Se destacó el papel que tiene el Pacto de Vasco de Salud como tractor, ya que ha sido un ejercicio de consenso colaborativo, aunque algunos de los diagnósticos pudieran ser incómodos, pero necesarios para mejor. Así, se convierte en un compromiso y contrato social, que va evolucionando, y que pone las personas en el centro, en el que la ciudadanía debe estar implicada desde el principio y debe ir más allá del sistema de salud. Como ventajas para innovación en Euskadi se destacaron el trabajo en red, un ecosistema I+D+i robusto, un gran tejido asociativo, la gobernanza y que Osakidetza es fuerte. Como dificultades, se reflexionó sobre que los cambios son complejos organizativa y tecnológicamente, que es necesario que la ciudadanía tenga mayor conocimiento del sistema y de las enfermedades y que es difícil hacer ver el valor de la innovación, por lo que facilitar el paso por el sistema de salud y una comunicación más eficaz podrían ayudar a superarlo. Como retos se destacaron la necesidad de vencer las inercias, la medición de resultados, la importancia de pensar en red y como País, la incorporación de pequeños cambios, la transición hacia modelos de organización menos verticales y organizados en áreas de conocimiento, implementación según necesidades, y la coordinación y colaboración con otras organizaciones sociales.

En la sesión de la tarde, Marina Pollán (ISCIII) explicó que cómo la innovación traduce un hallazgo en un producto, servicio o proceso. Así reflexionó sobre cómo evaluar el impacto o el valor social de la innovación, la innovación territorial y cooperativa. Además, detalló las herramientas que el ISCIII ha desarrollado para ellos, entre otros, los Instituto de Investigación Sanitaria, los Centro de Investigación Biomédica en Red o las Plataformas. Destacó que se debe potenciar la innovación desde Atención Primaria, y la relevancia que tendrán las terapias avanzadas, la medicina de precisión, las infraestructuras europeas y formación.

Después, Sergio Cardoso (IIS Biogipuzkoa), presentó la Alianza Atlántica para la Innovación en Salud. La Región Atlántica es un espacio de colaboración reconocido por el Consejo Europeo y que comprende territorios altamente innovadores. Mediante la Plataforma Itemas del ISCII, se han consolidado unidades de innovación en salud en esta región y estas unidades de innovación del arco atlántico (Euskadi, Navarra, La Rioja, Cantabria, Asturias y Galicia) se han unido para colaborar e impulsar de manera conjunta proyectos de innovación en salud que de otra manera no serían posibles, definiendo diferentes áreas de acción.

Para poner fin a esta primera sesión, Manuel Cuenca (ISCIII) moderó a Mabel Sampedro (IDIS), Celia Gomez (FINBA), Galo Peralta (IDIVAL) y Mari Luz del Valle (IIS Biobizkaia) en una mesa redonda en la que aportaron los puntos de vista interregionales. Entre los retos que hay que responder, destacaron que se debe hacer una comunicación más efectiva, cambiar la manera en que se mide la transferencia, ayudar a consolidar el ecosistema de I+D+i, que los Instituto de Investigación Sanitaria deben evolucionar, que hay que aumentar la intensidad y tener clara la dirección. También reflexionaron sobre cómo el ecosistema público-privado puede implementar la innovación y llegar a los pacientes, hacer ver el valor indirecto de la innovación o sobre la importancia de la cooperación, destacando que funciona, pero hay terreno de mejora en la colaboración entre los institutos.

Mareas profundas
El eje de la segunda jornada fue la innovación que transforma la salud y su apertura institucional fue a cargo de Iñaki Gutierrez-Ibarluzea (Gobierno Vasco), en el que reconoció que era un placer inaugurar esta jornada de innovación y señaló que lo novedoso no tiene por qué ser innovador, ya que esta última tiene que ser constante y procurar valor. Así, la innovación debe servir para que el sistema de salud ofrezca la mejor calidad y hacer posible la corresponsabilidad con la ciudadanía.

Por su lado, Juan Ignacio Pérez Iglesias(Gobierno Vasco) destacó la importancia de socializar el conocimiento y que un Gobierno debe explicar lo que hace. Respecto a la innovación, explicó que su tarea ha sido alinear los distintos departamentos con las líneas estratégicas de innovación y de generación de conocimiento con impacto social. Así, se priorizaron tres transiciones (faros) por interés y necesidad (transición digital y tecnológica; transición energética y medioambiental, y transición demográfica y sanitaria). Además, explicó que se ha tenido que revisar el PCTI30, debido a las nuevas circunstancias sociales y la su relación con los faros y los distintos niveles, con el objetivo de mejorar el bienestar de las personas, en el sentido amplio de la palabra.
A continuación, Unai Andueza (Diputación Foral de Gipuzkoa) explicó el posicionamiento de Gipuzkoa en la innovación. Recordó que la tradición industrial y de I+D+i de Gipuzkoa generan un contexto favorable, haciendo que la inversión en I+D+i sea destacable. Sin embargo, se mostró cauto, ya que hay que mantener la competitividad y el tejido industrial y de innovación, mientras se van realizando las apuestas a largo plaza. Así, explicó que la Diputación Foral de Gipuzkoa actúa como facilitador de la I+D+i, explicando casos y programas de éxito que están en marcha en las intervenciones prioritarias.
Antes del café, en una mesa redonda moderada por Maider San Torcuato (IIS Biogipuzkoa), Marisa Arriola (BIC Gipuzkoa), Javier Garcia Cogorro (Columbus Venture Partners), Asier Albizu (Basque Health Cluster) e Iñigo Olaizola (Fomento San Sebastián) expusieron sus puntos de vista sobre cómo el ecosistema como puede responder a las necesidades y demandas reales. Aunque las opiniones sobre el estado de la innovación en salud fueron variadas, se comentó en qué aspectos se pude mejorar para cumplir las demandas, que el sistema de salud es un motor para impulsar la innovación y que las agencias locales pueden ser facilitadores del emprendimiento. De esta manera, se explicaron distintos ejemplos de modelos y buenos prácticas y que los mayores retos son que se vayan agilizando y materializando las ideas e instrumentos que están en marcha.

Tras el café, Noemí Civicos (Ministerio de Sanidad) explicó el marco que necesita la gestión del dato para ser una revolución. Para ello, desgranó la estrategia de salud digital, destacó la interoperabilidad, y la necesidad de adaptarse a los cambios. Además, explicó el trabajo que se ha realizado en el uso primario del dato, en la implementación del espacio europeo de datos, el uso secundario de los datos, y en la implantación de algoritmos e inteligencia artificial generativa.
Tras la exposición, Civicos, junto a Xabier Ibarzabal (Osakidetza), Laura Marrón (BAIC) y Juan Marta (Hospital Universitario Marqués de Valdecilla), con la moderación de Olatz Arrizabalaga (IIS Biogipuzkoa), conversaron sobre estrategia, cultura y gobernanza del dato. Destacaron que para producir valor el dato debe ser de calidad, su uso debe ser sostenible y generar retorno y que todas las partes deben estar implicadas. Hicieron hincapié en la cultura del dato, explicando que deben existir distintos perfiles, motores, herramientas y procesos para el uso de los datos en salud y que se debe facilitar el entendimiento para hacer posible las colaboraciones. Como siguientes pasos propusieron la colaboración público-privada; ampliar los datos de salud a los no sanitarios; y que se debe mejorar el entendimiento de la regulación. Además, se señaló que el tejido empresarial debe entender mejor el sistema de salud y que se debe estructurar esa relación, para poder traccionar y articular los procesos. Ante el despliegue del espacio de datos, reflexionaron sobre lo que supone, sobre la medición del valor que genera y sobre el estado desigual de la preparación para su despliegue.

(Basque Quantum) abrió la sesión de la tarde haciendo una introducción a la computación cuántica. Señaló que para saber de computación cuántica no es necesario saber de física cuántica y explicó de manera divulgativa lo necesario para entender las bases, el desarrolló a lo largo de la historia hasta llegar a la capacidad de controlar el mundo cuántico. Después, utilizó el mundo cuántico para explicar la computación cuántica, que es adecuada para resolver problemas complejos y que necesita de hardware y software propios. Además, destacó la importancia de la seguridad, los retos que tiene, las aplicaciones en salud y biociencias y la necesidad de contar con un ecosistema robusto.

A continuación, Gorka Epelde (IIS Biogipuzkoa) moderó a Ricardo Diez (DIPC), Iraia Ibarzabal (Multiverse Computing), Irene Lopez de Vallejo (Tecnalia) y Carlos Chiesa (Hospital Universitario Donostia) en una mesa redonda donde se trató el impacto de la computación cuántica. Explicaron que es necesario que exista un conocimiento científico y herramientas para su desarrollo, que debe ser multidisciplinar, y que se añade a las tecnologías existentes, por su potencial, características distintas y su capacidad de combinación con otras tecnologías. También destacaron la necesidad de experimentar con esta tecnología para poder resolver problemas; y que puede tener aplicación en varios ámbitos; incluso insospechadas, poniendo varios ejemplos. Además, sugirieron que su aplicación no solo puede ser en salud, también en la gestión de los recursos sanitarios; que se deben elegir o combinar las tecnologías según las necesidades; y que pueden ayudar a la gestión y análisis de datos sanitarios, pudiendo dar detalles que hasta ahora no son posibles ver. Reflexionaron que el desarrollo de la cuantica debe ir a sistemas más pequeños, híbridos o interconectados y que se debe mejorar el uso, la madurez de la tecnología y las simulaciones y haciendo predicciones sobre el futuro de la cuántica.

Miren Lorea Bilbao (Osakidetza) clausuró el curso reconociendo que era un honor cerrar el encuentro y haber compartido la jornada, por enriquecedora e interesante. Destacó que sirvió para entender mejor los cambios, las propuestas necesarias y los temas que hay que redefinir para que el sistema de salud evolucione. Incidió en la importancia de la digitalización, el uso de datos inteligente como palanca clave para avanzar más, siempre teniendo a las personas en el centro. Añadió que la digitalización debe servir para afrontar los retos del sistema, que se tienen que convertir los datos en decisiones y deben generar valor en salud. Además, señaló en la responsabilidad y seguridad que tiene el sistema público de salud y que éste tiene que ser humano, seguro, útil y medible. Puso en valor que la innovación surge en todos los espacios asistenciales con y desde los profesionales de Osakidetza; y que las personas son usuarias activas, con voz, y que se deben recoger sus experiencias. Recordó que todo esto está alineado con Pacto vasco de salud y que Osakidetza lleva tiempo trabajando en el uso de la tecnología para mejorar el sistema. Para terminar, recordó que la salud está condicionada por muchos factores y, por ello, es necesario tejer alianzas con otras áreas y colectivos, para lo cual los Institutos de Investigación Sanitaria son clave y motor. Se mostró confiada en que, aunque exigente, se está yendo por el camino correcto con valentía, y que tiene la certeza que se conseguirá transformar el sistema de salud con la colaboración de diferentes actores y con Osakidetza como motor de la innovación.






