El 1 de diciembre se celebra el Día Mundial de a lucha contra el SIDA, un síndrome que es causado por el VIH. Por ese motivo, hemos querido conocer cómo se sigue investigando este virus en nuestro Instituto, de la mano de las compañeras y compañeros del grupo Investigación en Patologías Infecciosas y Salud Global, codirigido por Maialen Ibarguren y Francisco Carmona.
¿Qué aspectos del VIH investigáis?
Nos enfocamos en varios aspectos fundamentales para avanzar en el tratamiento y cuidado de las personas con VIH. En lo que respecta a la efectividad y eficiencia del tratamiento antirretroviral, estudiamos la respuesta de los pacientes a los tratamientos actuales, incluyendo la eficacia para mantener la carga viral indetectable y prevenir el fracaso virológico. Además, analizamos los factores asociados a la resistencia a medicamentos y cómo mejorar la adherencia al tratamiento. Otro de los aspectos que investigamos son las nuevas modalidades de atención, explorando modelos innovadores de atención, como el uso de programas personalizados de seguimiento y servicios integrados de salud mental y física. También investigamos las principales causas de morbilidad y mortalidad en personas que viven con VIH, incluyendo enfermedades no relacionadas con el virus, como las cardiovasculares y metabólicas, para prevenir complicaciones a largo plazo. Por último, está el acceso a ensayos clínicos, donde facilitamos que las personas puedan participar en estudios que prueban nuevos medicamentos o estrategias terapéuticas, lo que les permite acceder a tratamientos de última generación.
¿En qué pueden mejorar esas investigaciones la calidad de vida de las personas?
Por un lado, tenemos la optimización de tratamientos. Al identificar los regímenes más efectivos y seguros, podemos personalizar las terapias, reduciendo los efectos secundarios y mejorando la adherencia. Además, está la prevención de complicaciones, que al entender las causas de comorbilidades, podemos diseñar estrategias de prevención y cuidado integral que prolonguen y mejoren la calidad de vida. También esta el acceso a innovación, ya que los avances de terapias más cómodas, como inyecciones de larga duración o nuevos fármacos, permiten que las personas tengan menos interferencias en su rutina diaria. Por último, está que la atención sea más humanizada y accesible. Gracias a modelos innovadores de atención, las personas reciben un cuidado más integral, lo que disminuye barreras y mejora la percepción de bienestar.
¿Qué sentís al hacer este tipo de investigaciones?
Nos sentimos muy comprometidos y conscientes de la importancia de lo que hacemos. No es solo ciencia, es contribuir directamente a mejorar vidas. Saber que nuestros esfuerzos pueden marcar la diferencia, aunque sea pequeña, para alguien que vive con VIH, es algo que nos motiva mucho. A veces es un trabajo difícil, porque no siempre los avances son inmediatos, pero cada paso adelante, cada dato que obtenemos, nos recuerda que estamos ayudando a construir un futuro con mejores opciones para estas personas. También aprendemos mucho de las historias y la resiliencia de quienes participan en nuestras investigaciones; eso nos da una perspectiva muy valiosa y humana.





