Los órganos del cuerpo humano se regeneran continuamente a lo largo de la vida, algunos con menor frecuencia (como por ejemplo el cerebro) y otros con más rapidez (como el hígado). La capacidad de renovación varía además en función de la persona y también del estado general del organismo (a mayor edad, menor capacidad de regeneración).

Esta regeneración se realiza gracias a la labor de las células madre adultas, que residen en los distintos tejidos. Las células madre son células que tienen capacidad para dividirse y diferenciarse en diversos tipos de células especializadas y de autorrenovarse para crear más células madre. A lo largo de múltiples investigaciones se han descrito decenas de células madre residentes en tejidos, pero es posible que al menos algunas de ellas tengan un origen común.

En esta investigación se ha descubierto que las células clave para la regeneración y cicatrización de la piel humana vienen realmente de la vaina que recubre el nervio periférico. Son células que cubren y protegen los nervios pero que debido a diferentes circunstancias (como por ejemplo una herida), cambian su función para convertirse en células madre y promover la regeneración de los diferentes tejidos afectados. Esta desdiferenciación asociada al proceso de regeneración está detrás de lo que se creía célula madre. Se ha estudiado este fenómeno además de en la piel, en otros órganos como el corazón, lo que indica que puede ser un hecho común a muchos otros tejidos.

Además de identificar este hecho, en esta investigación también se ha descrito la forma en la que se puede aislar estas células en seres humanos, abriendo la puerta para su uso en terapias asociadas al reemplazo de células y tejidos dañados. De esta forma, aunque este descubrimiento sea un punto de partida para próximos estudios, se espera que tenga aplicación práctica en diferentes retos de investigación como el envejecimiento, la cicatrización o el cáncer.

Este hallazgo es el resultado de una investigación llevada a cabo desde el 2009 por el Grupo de Investigación de Ingeniería Tisular del IIS Biodonostia (dirigido por el Doctor Ander Izeta) y en especial por Usue Etxaniz y Adrián Perez-San Vicente, y ha contado con la financiación competitiva del Ministerio de Economía y Competitividad, la Diputación Foral de Gipuzkoa, el Gobierno Vasco y la Unión Europea. En este proyecto también han colaborado científicos de la Universidad de Washington y CABIMER. Los resultados acaban de ser publicados en la edición online de la prestigiosa revista Stem Cell Reports (del grupo Cell Press, el más importante en biología celular).