Alexander Muela, investigador del grupo de Salud Mental y Asistencia Psiquiátrica del Instituto de Investigación Sanitaria de Biogipuzkoa, ha coordinado un trabajo que analiza los factores de riesgo en la conducta suicida en adolescentes. Los resultados de este estudio se han publicado en la revista científica internacional Child and Adolescent Psychiatry and Mental Health.

Diversos estudios han mostrado un aumento preocupante de la conducta suicida a partir de los 12 años. Por ello, resulta prioritario implementar sistemas eficaces de detección y evaluación temprana del riesgo suicida en adolescentes. En países como Estados Unidos, se ha impulsado la incorporación de herramientas de cribado en atención pediátrica primaria. Sin embargo, estas suelen centrarse exclusivamente en la ideación suicida, pese a que múltiples evidencias cuestionan su fiabilidad como único indicador del riesgo. Por lo tanto, este nuevo estudio tuvo como objetivo principal analizar la utilidad de variables complementarias en la detección del riesgo suicida durante la adolescencia temprana. Se planteó explorar si estas medidas, en particular el dolor mental, pueden mejorar la evaluación del riesgo, superando las limitaciones de los enfoques centrados únicamente en la ideación.

En este estudio, se analizaron los datos de 657 adolescentes para averiguar hasta qué punto el dolor mental (sufrimiento psicológico intenso y subjetivo), las cogniciones suicidas (creencias que favorecen el suicidio), la depresión y el atrapamiento (sensación intensa y persistente de estar atrapado en una situación de la que no se puede escapar) permiten predecir intentos de suicidio. Este análisis se realizó en tres fases para asegurar la robustez estadística y validez de los resultados obtenidos.

Los resultados revelaron que el dolor mental es el predictor más sólido y fiable de los intentos de suicidio en esta etapa de la vida, por encima de otros factores como las cogniciones suicidas, el atrapamiento y la depresión. No obstante, tanto las cogniciones suicidas como el atrapamiento también mostraron capacidad predictiva significativa, ya que explican un porcentaje relevante de la variabilidad observada. Ambos factores, aunque no superan al dolor mental, aportan información valiosa para una evaluación más completa del riesgo. Por otro lado, cabe destacar un hallazgo relevante como es que la depresión, medida mediante el cuestionario PHQ-A, resultó ser un predictor menos eficaz que el resto: su utilidad para identificar adolescentes en riesgo fue inferior a la del dolor mental, el atrapamiento o las cogniciones suicidas.

Por todo ello puede concluirse que el dolor mental se posiciona como un elemento central en la evaluación del riesgo suicida, y debería incorporarse como una prioridad en las estrategias de detección precoz e intervención preventiva. Su robustez predictiva lo convierte en una herramienta clave en contextos clínicos y educativos. Aunque el dolor mental destaca como el mejor predictor, su combinación con las cogniciones suicidas y el atrapamiento permite obtener una visión más completa del riesgo. Además, los resultados ponen en entredicho la idea de que la depresión, por sí sola, sea un indicador específico del riesgo suicida. Es posible que adolescentes con altos niveles de depresión no manifiesten intención suicida, mientras que quienes experimentan un intenso dolor mental o atrapamiento sí lo hagan, incluso sin sintomatología depresiva marcada.

Los resultados de este estudio tienen implicaciones directas para la práctica clínica. Incorporar la evaluación del dolor mental junto a otros factores relevantes puede mejorar la precisión diagnóstica y reducir el número de falsos negativos en contextos como la atención pediátrica o los servicios de urgencias. Esto permitiría una intervención más temprana y efectiva, especialmente en adolescentes que podrían estar en riesgo alto de suicidio, pero no muestran ideación explícita ni niveles elevados de depresión.

Los investigadores reconocen que “La realización de este trabajo nos ha generado una mezcla de emociones: responsabilidad, motivación y esperanza. Sentimos una gran responsabilidad porque abordamos un tema delicado y profundamente doloroso como son los intentos de suicidio en la adolescencia. Al mismo tiempo, nos ha motivado la posibilidad de aportar, desde una perspectiva científica, conocimientos útiles y aplicables en contextos clínicos y educativos. Y tenemos esperanza en que estos resultados contribuyan a una mejor comprensión y prevención del sufrimiento en la adolescencia.” Añaden que “Esperamos que los resultados de este estudio sean útiles para profesionales de la salud mental, de la educación y de la atención primaria, ayudándoles a identificar a tiempo a adolescentes en riesgo y a planificar intervenciones más eficaces.” En particular, subrayan la relevancia del dolor mental, que puede ser clave para mejorar los protocolos de evaluación y diseñar estrategias más efectivas de prevención del suicidio. Así, esperan que “este trabajo contribuya a entender mejor el sufrimiento que experimentan muchos adolescentes, y que ese conocimiento se traduzca en sistemas de apoyo más rápidos, más humanos y más eficaces.

Este estudio ha sido posible gracias a la colaboración entre instituciones del ámbito sanitario, universitario e internacional. Han participado investigadores e investigadoras de la Red de Salud Mental de Bizkaia (Osakidetza), el Instituto de Investigación Sanitaria Biocruces Bizkaia, el Departamento de Neurociencias de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), el Departamento de Psicología Clínica y de la Salud y Metodología de las Ciencias del Comportamiento de la UPV/EHU, así como el Instituto de Investigación Sanitaria Biogipuzkoa. El equipo investigador ha contado también con la colaboración internacional de profesionales del Department of Psychiatry del Ohio State University Wexner Medical Center (Estados Unidos), lo que ha enriquecido la perspectiva y el alcance del estudio. Finalmente, las y los autores agradecen “especialmente el apoyo institucional recibido y la implicación de todas las entidades mencionadas, que han hecho posible el desarrollo de esta investigación.