El grupo de Enfermedades Gastrointestinales del Instituto de Investigación Sanitaria Biogipuzkoa ha realizado un estudio en el que han revisado los datos de pacientes con quistes pancreáticos para mejorar su diagnóstico. Este trabajo ha sido posible gracias a nuestras compañeras Ana Lopez-Peña y Marta Herreros-Villanueva y nuestro compañero Luis Bujanda y ha sido publicado en la revista científica internacional Digestive and Liver Disease.

El número de pacientes a los que se diagnóstica quistes de páncreas se está incrementando debido a la cantidad de pruebas de imagen que se realizan. Se calcula que a más de un 2% de las personas a las que se realiza un escáner o una resonancia magnética abdominal se le detectará un quiste de páncreas. Además, se estima que la prevalencia de quistes de páncreas por 100.000 habitantes es de 2.000 personas mientras que la prevalencia de cáncer de páncreas es de 7 personas por 100.000 personas. Todo ello significa que sólo una pequeña parte de los quistes degenerará a un cáncer de páncreas. Con las pruebas de imagen radiológica y la ecoendoscopia (prueba invasiva que permite obtener muestras del quiste) se intenta clasificar los quistes pancreáticos en benignos, premalignos y malignos, y así determinar qué hacer con los pacientes, no seguimiento, seguimiento o cirugía. Hasta ahora no existen pruebas que permitan una buena clasificación de los quistes. También hay que tener en cuenta que la cirugía de los quistes de páncreas es una operación de alto riesgo y complejidad; pero no intervenir un quiste que puede degenerar a un cáncer de páncreas puede implicar llegar tarde a un tratamiento curativo.

Para determinar si los marcadores actuales son útiles en la clasificación de los quistes pancreáticos, el grupo de investigadoras e investigadores recopilaron y revisaron datos demográficos, médicos y analíticos de 271 pacientes con este tipo de quiste que fueron sometidos a ecoendoscopia (muchos de ellos con punción de los quistes) entre 2011 y 2023 en el Hospital Universitario Donostia. El único resultado concluyente que obtuvieron es que sólo el antígeno carcinoembriónico en el quiste era útil para diferenciar quistes benignos, de premalignos y malignos; sin embargo, su sensibilidad y especificidad no eran muy buenas. Así, el grupo investigador señala que es necesario seguir buscando nuevos biomarcadores y parámetros clínicos no invasivos adicionales para mejorar la clasificación. Además, observaron que la cirugía estaba mal indicada en un 56% de los pacientes. De hecho, en 12 de los 30 pacientes operados (es decir, el 40%) eran quistes benignos y en 5 (16%) eran lesiones quísticas malignas que no se podían extirpar por completo mediante cirugía.

Las y los investigadores destacan que este estudio surge a raíz de un trabajo de fin de grado, poniendo en valor estos trabajos académicos. Señalan que este tipo de trabajos pueden considerarse como una vía de entrada a la investigación por parte de las y los estudiantes, pudiendo, además, trasladar a la práctica clínica el trabajo académico realizado. También subrayan que, al revisar datos ya existentes, se pone en valor el trabajo previo de recopilación de esos datos realizado por otras compañeras y compañeros, dándoles un nuevo uso, que pueden servir para mejorar la práctica clínica y establecer nuevas preguntas de investigación para seguir mejorando.

Por último, cabe destacar que el grupo del Dr. Bujanda está trabajando junto a otros grupos de investigación en nuevos métodos diagnósticos para clasificar mejor los quistes y los cánceres de páncreas en fases precoces. Para ello han analizado la utilidad de varias técnicas como son la biopsia líquida térmica, marcadores en suero basados en proteómica, la biopsia líquida detectando DNA somático con secuenciación de nueva degeneración en suero, o paneles de genes para la detección de personas que pueden tener alto riesgo de padecer cáncer de páncreas. Así, este nuevo trabajo se suma a estos esfuerzos para mejorar la clasificación de los quistes y los cánceres de páncreas en fases precoces.