Izda a Dcha: Amets Sáenz, Cristina Ruiz y Andrea Vals.

Hoy 28 de febrero, Día Mundial de las Enfermedades Raras, queremos dar visibilidad a la Distrofia Muscular de Cinturas LGMDR1 o Calpainopatía, que, junto con diversas patologías como la Distrofia facioescapulohumeral-FSHD, la Distrofia de Retina, el Colagiocarcinoma o la Distrofia muscular de Duchenne, son objeto de estudio en el IIS Biodonostia.

La Distrofia Muscular de Cinturas LGMDR1 o Calpainopatía es una enfermedad rara de origen genético que alcanza una de sus mayores tasas de prevalencia a nivel mundial en Gipuzkoa (69 casos/millón habitantes). Se caracteriza por una degeneración progresiva de las fibras musculares que conlleva un debilitamiento de la musculatura proximal.

Aunque la edad de inicio de los síntomas es variable, habitualmente debuta en la adolescencia y tras años de evolución, los pacientes quedan, en primer lugar, confinados a una silla de ruedas y posteriormente, la incapacidad progresa, no pudiendo realizar tareas tan sencillas como vestirse, beber de un vaso, rascarse o girarse en la cama. Desafortunadamente, a día de hoy no se conoce ninguna terapia que cure o siquiera detenga o ralentice la progresión de esta enfermedad.

El origen de esta enfermedad es debido a la ausencia de una proteína denominada calpaína 3, que es imprescindible para el correcto funcionamiento del músculo. Los enfermos carecen de esta proteína debido a mutaciones en un gen que ya ha sido identificado, el gen CAPN3. Aunque ya se conoce que su ausencia es fatal para el equilibrio de la función muscular, se desconoce su función concreta, debido sobre todo a su corta vida media de entre 10 y 30 minutos, lo que dificulta su estudio.

Tras años de estudio, el personal investigador del Grupo de Enfermedades Neuromusculares del Instituto dedicado a trabajar en esta patología ha conseguido identificar que los pacientes con esta enfermedad no sólo carecen de la mencionada calpaína 3, sino que también muestran un incremento anómalo de otra proteína, denominada FRZB que inhibe la síntesis de otras muchas proteínas. De este modo, los enfermos se ven afectados por una doble vía, al carecer de una proteína imprescindible para la correcta función muscular y también por mostrar niveles altos de otra proteína, que les impide sintetizar otras que son necesarias.

Reducir la presencia de esa proteína inhibidora en los enfermos, y permitir así la síntesis de las que sí necesitan, resulta fundamental para mejorar su función. En Biodonostia ya se ha logrado en experimentos realizados en células musculares en laboratorio, a través de un fármaco que activa una vía de síntesis de proteínas. Este fármaco ya ha sido testado en humanos a través de varios estudios de seguridad en ensayos clínicos para otras enfermedades, aunque su uso como tratamiento en pacientes de Calpainopatías requeriría de un ensayo clínico para testar su eficacia.

Finalmente, los ratones que carecen del gen de la calpaína 3, al contrario que los pacientes, no sufren debilidad muscular. De modo que el trabajo del personal investigador del Instituto se centra también en identificar las causas por las que los ratones escapan a la distrofia muscular. Desenmascarar estos mecanismos permitiría actuar sobre ellos en los pacientes con objeto de rescatar la función muscular.