Izaro Babarro, investigadora del grupo Salud Pública y Epidemiología Ambiental del Instituto de Investigación Sanitaria Biogipuzkoa, y Marta Arrue, profesora de la EHU e investigadora del grupo BaNER (Basque Nurse Education Research Group), han analizado la formación en suicidio que se ofrece en los planes de estudio en el grado en Enfermería en las universidades de España. Los resultados de este análisis se han publicado en la revista científica internacional Journal of Advanced Nursing.
El suicidio constituye un importante problema de salud pública a nivel mundial. En este contexto, las y los profesionales de enfermería, por su cercanía a las personas en distintos niveles de atención, juegan un papel clave en su detección y prevención. Sin embargo, la evidencia disponible señalaba que la formación específica en esta materia dentro de los planes de estudio de Enfermería era aún insuficiente y heterogénea. En España, se carecía de información sistematizada acerca de cómo se incorporan los contenidos relacionados con el suicidio en los planes de estudio, lo que planteaba dudas sobre el grado de preparación con el que se gradúan las y los futuros profesionales para afrontar situaciones de riesgo en la práctica clínica.
Con el fin de dar respuesta a esta necesidad, las investigadoras se plantearon conocer de qué manera se aborda la educación sobre el suicidio en los planes de estudio de los grados en Enfermería en España. Para ello, se llevó a cabo una revisión exhaustiva de los planes de estudio y de las asignaturas vinculadas con la temática, a la vez que se aplicó un cuestionario al profesorado responsable. Este procedimiento permitió examinar tanto los contenidos incluidos como los enfoques pedagógicos, la carga horaria y los recursos empleados, combinando así la información documental con datos aportados directamente por quienes imparte la docencia.
Los resultados del estudio mostraron que, en las universidades españolas con grado en Enfermería, la formación sobre suicidio se concentra en la asignatura de Salud Mental y suele limitarse a un tratamiento superficial. Tres de cada cuatro universidades incluyen el tema, con una dedicación media de cuatro horas. En cuanto a la metodología, predominan las clases expositivas, aunque algunas instituciones complementan este enfoque con dinámicas participativas. Los contenidos más habituales incluyen la definición de suicidio, factores de riesgo, prevención y manejo de crisis, mientras que otros aspectos relevantes como la atención a las familias, la evaluación del riesgo o las implicaciones legales reciben una atención marginal.
En conclusión, estos hallazgos ponen de manifiesto la necesidad de reforzar la formación en prevención del suicidio en los estudios de Enfermería. Se recomienda, en particular, integrar esta formación de manera transversal en el currículo, ampliar la carga horaria y fomentar el uso de metodologías activas que favorezcan la participación del estudiantado. Aunque se han observado avances en la incorporación del tema, su desarrollo sigue siendo insuficiente para garantizar que las y los futuros profesionales cuenten con las competencias necesarias para enfrentar de manera adecuada uno de los importantes desafíos de la salud pública y una de las problemáticas más complejas de la salud mental contemporánea.
Tal y como señalan las investigadoras “Fortalecer la preparación de enfermeras y enfermeros en la detección y el manejo del riesgo suicida no solo constituye un imperativo académico, sino también una estrategia con potencial impacto clínico. Una formación más completa y participativa puede contribuir a mejorar la capacidad de identificación temprana, la intervención oportuna y el acompañamiento a personas en crisis, con beneficios directos en la calidad y seguridad de la atención en salud mental, así como en la prevención del sufrimiento y la reducción de la mortalidad asociada al suicidio.” Añaden que “Nos sentimos profundamente satisfechas tras realizar este estudio, especialmente por la excelente acogida que ha tenido entre el profesorado de Enfermería en España, cuya disposición y compromiso para contribuir a mejorar la preparación de las y los futuros profesionales han resultado esenciales para avanzar en las mejoras del diseño curricular, orientadas a proporcionar una preparación más sólida que permita afrontar con mayor rigor los desafíos que plantea la salud mental en la práctica asistencia. Consideramos prioritario fortalecer las competencias de las y los profesionales de Enfermería en la identificación y atención de personas en riesgo de suicidio con el objetivo último de garantizar una atención sanitaria más segura y de mayor calidad”.
Finalmente, las autoras desean agradecer su participación a todas y todos los docentes que intervinieron en el estudio. Además, destacan la labor de la Sociedad Española de Suicidología (SES), asociación científica y profesional fundada en 2015 y dedicada al estudio y la prevención del suicidio. Su papel en el impulso de la investigación, la formación de profesionales y la sensibilización social en torno a esta problemática de salud pública constituye un referente esencial.






