La ética es un pilar fundamental en la actividad científica de Biogipuzkoa.
Como Instituto de Investigación Sanitaria comprometido con la excelencia, la integridad y la responsabilidad social, garantizamos que toda nuestra actividad investigadora se desarrolle con el máximo respeto a los derechos humanos, al bienestar animal y a los marcos normativos vigentes, tanto a nivel nacional como internacional.
Comités de ética y supervisión
Entre los órganos de asesoría científica recogidos en nuestros estatutos se encuentran:
Comité de Ética de la Investigación (CEI)
Biogipuzkoa cuenta con un CEI acreditado, encargado de velar por la protección de los derechos, la seguridad y el bienestar de las personas participantes en los estudios biomédicos. Evalúa proyectos unicéntricos realizados en el Área Sanitaria de Gipuzkoa, garantizando la aplicación de criterios éticos, metodológicos y legales. Los proyectos multicéntricos o que implican medicamentos o productos sanitarios son evaluados por el Comité de Ética de la Investigación con medicamentos (CEIm) acreditado por la Comunidad Autónoma del País Vasco.
Comité Ético de Experimentación Animal (CEEA)
Este comité vela por el bienestar de los animales utilizados en investigación y por la adecuación de los diseños experimentales a la legislación vigente. Todos los proyectos que impliquen el uso de animales en las instalaciones del Instituto deben contar con el informe favorable del CEEA, la validación del Órgano Habilitado y la autorización de la Diputación Foral de Gipuzkoa.
Biogipuzkoa se ha adherido al Acuerdo de Transparencia sobre el uso de animales en investigación científica en España, promovido por la COSCE y la EARA.
Compromiso ético y exclusiones explícitas
Nuestro compromiso ético no se limita al cumplimiento normativo: se extiende a todos los ámbitos de colaboración, financiación y uso de resultados científicos.
Biogipuzkoa está firmemente alineado con los principios de la Investigación e Innovación Responsable (RRI), y cuenta con un código ético institucional que:
Asegura que todas las investigaciones respondan al interés público y se desarrollen bajo criterios de integridad y justicia.
Excluye expresamente la participación en proyectos, colaboraciones o actividades que puedan estar vinculadas a vulneraciones de los derechos humanos, del derecho internacional o al apoyo directo o indirecto a conflictos armados o situaciones de guerra.
Rechaza el uso de la ciencia con fines que contravengan valores democráticos, humanitarios o de respeto a la dignidad humana.