Investigadoras e investigadores del Instituto de Investigación Sanitaria Biogipuzkoa, han validado una plataforma que facilitará la investigación de enfermedades musculares. Este trabajo ha sido posible gracias a Laura Mosqueira-Martín, Carolina Prendes-García, Camila Vesga-Castro, Pablo Marco-Moreno, Ainhoa Irastorza, Ander Izeta, Itxaso Martí-Carrera, Adolfo López de Munain y Ainara Vallejo-Illarramendi, de los grupos de Enfermedades Neuromusculares, Células Madre y Envejecimiento, y Pediatría, cuyos resultados ha publicado la revista científica internacional Scientific Reports.
Las enfermedades musculares hereditarias, como la distrofia muscular de Duchenne, se caracterizan por alteraciones en la formación y función de las células musculares, lo que provoca que los músculos se vayan debilitando con el tiempo.
Para estudiar estos procesos en el laboratorio, hasta ahora, se han utilizado técnicas lentas, laboriosas o invasivas que dificultan evaluar cómo se forman las fibras musculares. Por ello, una de las grandes necesidades en este campo es disponer de herramientas que permitan observar el desarrollo del músculo de forma sencilla, continua y sin dañar las células.
El objetivo de este estudio fue, por tanto, validar una plataforma que permitiera lo antes mencionado: analizar cómo las células musculares se organizan y funcionan, tanto en condiciones normales como en células procedentes de pacientes con distrofias musculares.
Para ello, el grupo investigador empleó una plataforma formada por pequeñas placas con sensores eléctricos que detectan el comportamiento de las células mientras crecen, incluyendo su movimiento, forma y organización. Con esta técnica, denominada impedancia, pudieron registrar cómo las células musculares se fusionan y se alinean para formar fibras musculares maduras. También permitió comparar diferentes formas de cultivar las células, para encontrar la más adecuada. De manera importante, fue posible identificar diferencias muy claras en células de personas con distrofia muscular. Por último, corroboraron que la plataforma puede ser utilizada para otros estudios secundarios, como, por ejemplo, el estudio del manejo del calcio, una señal esencial que usan las células musculares para contraerse. Todo esto fue posible sin necesidad de teñir o manipular las células y permitiendo estudiar muchas muestras a la vez.
En conclusión, esta plataforma funcionó muy bien para seguir el proceso de formación del músculo en el laboratorio. Asimismo, mostró sensibilidad, rapidez y permitió identificar fácilmente las diferencias entre células sanas y de pacientes, aportando mucha más información que con técnicas tradicionales. Esto la convierte en una herramienta muy útil para estudiar enfermedades musculares y para probar nuevas estrategias terapéuticas de manera más eficaz.
El grupo investigador espera que “nuestros resultados ayuden a avanzar hacia modelos más precisos que permitan entender mejor estas enfermedades musculares y a impulsar el desarrollo de tratamientos más eficaces, ya que posibilita analizar muchas condiciones en poco tiempo. También creemos que facilitará futuros estudios personalizados con células derivadas de pacientes. En conjunto, este avance acerca la investigación a futuros tratamientos más personalizados y eficaces”.
Además, reconocen que “para el equipo ha sido muy gratificante validar una herramienta que simplifica y mejora el estudio del músculo humano. Creemos que este trabajo abre nuevas oportunidades tanto para nuestro grupo como para la comunidad científica que investiga enfermedades neuromusculares. Nos gustaría que nuestro trabajo poco a poco contribuya a mejorar la vida de las personas afectadas por estas enfermedades”.
Este trabajo ha sido posible gracias a la colaboración de diversas investigadoras e investigadores del IIS Biogipuzkoa, Universidad del País vasco (EHU), CIBERNED, Tecnun y Tecnalia.





