Investigadores del área de enfermedades infecciosas del Instituto de Investigación Sanitaria Biogipuzkoa han detectado por primera vez la bacteria Mycoplasma penetrans en casos de uretritis en España. Este trabajo ha sido posible gracias a Luis Piñeiro, Pedro Idigoras, Ayla Manzanal, Iñigo Ansa y Diego Vicente, y han publicado este estudio en la revista científica internacional Frontiers in Microbiology.
Las infecciones de transmisión sexual (ITS) están aumentando en los últimos años. Las manifestaciones clínicas que más frecuentemente observan las y los profesionales en las consultas son la uretritis en hombres (infección urinaria que afecta a la uretra) y la cervicitis en mujeres (inflamación del cuello del útero). Las principales bacterias causantes de estas ITS son los microorganismos Chlamydia trachomatis, Neisseria gonorrhoeae y Mycoplasma genitalium, aunque con menor frecuencia también pueden estar causadas por otros microorganismos como Ureaplasma urealyticum, Haemophilus influenzae, virus herpes simplex, adenovirus, o Trichomonas vaginalis, entre otros. Su diagnóstico e identificación específica son cruciales para poder administrar el tratamiento antibiótico más adecuado para su curación, evitando la diseminación de la infección a otros posibles contactos sexuales.
Paralelamente, el avance en las técnicas diagnósticas, con la introducción de las pruebas moleculares (la PCR) y en combinación con otras técnicas clásicas como la tinción de Gram o el cultivo, ha permitido diagnosticar de manera rápida muchas de estas ITS. Se estima que aproximadamente se consigue identificar la causa en el 70-80% de los casos, dependiendo de la capacidad diagnóstica de cada laboratorio. Sin embargo, en ocasiones hay casos con síntomas y/o signos claros de uretritis en los que, a pesar de la amplia batería de técnicas diagnósticas disponibles en el Servicio de Microbiología, y una vez descartadas otras posibles causas no infecciosas, no se consigue determinar el origen. Estos casos se conocen como uretritis idiopática o no filiada, y se trata el caso de forma empírica.
En este contexto, para reducir la brecha diagnóstica en casos de ITS con uretritis no filiadas, las y los profesionales revisaron en la bibliografía otros posibles microorganismos que podrían asociarse con estas infecciones. Entre los microorganismos potencialmente implicados en estudios previos, el grupo investigador encontró que la bacteria Mycoplasma penetrans había sido detectada en 1991 en orina y posteriormente en uretra, faringe y recto, principalmente de hombres que tienen sexo con hombres (HSH) VIH seropositivos. En 2021, un estudio estadounidense que analizó la microbiota uretral en orina de HSH y hombres que tienen sexo con mujeres (HSM), confirmó la presencia de esta bacteria en el 8,4% de los casos con uretritis frente al 1,1% de controles sin uretritis, sugiriendo una posible asociación entre la infección y uretritis en HSH pero no en HSM.
Por lo tanto, el objetivo de este trabajo fue valorar la posible asociación entre la infección por M. penetrans y casos de uretritis idiopática en hombres, bien como patógeno primario o en colaboración con otros microorganismos, y analizar las variables clínicas y epidemiológicas relacionadas.
Entre junio de 2021 y 2024 se analizó la presencia de ADN de M. penetrans en muestras uretrales de hombres que acudieron a la consulta de ITS del Servicio de Microbiología del Hospital Universitario Donostia. Como no existían aun técnicas comerciales, el equipo investigador diseñó una técnica de PCR basada en lo descrito en el trabajo de EEUU previamente mencionado y solicitó un control positivo comercial para poder optimizar y validar la PCR. También se investigaron otros microorganismos relacionados con uretritis mediante técnicas habituales (tinción Gram, cultivo, PCR y/o serología).
En total, se estudiaron 248 pacientes clasificados en tres grupos, uno de casos (55 personas) y dos de controles. El grupo de casos se reclutó consecutivamente de pacientes con síntomas de uretritis sin filiar y los dos grupos de control se obtuvieron aleatoriamente (en proporción 2:1) entre pacientes con uretritis filiadas (102 personas) o controles asintomáticos (91 personas), respectivamente. Para alcanzar el número de casos que el grupo investigador había estimado necesarios (más de 50) para obtener resultados robustos en la comparación entre los grupos fue necesario un periodo de tres años, ya que la rentabilidad diagnóstica fue muy alta y solo un 5% de las uretritis observadas fueron idiopáticas. Este rendimiento diagnóstico se obtuvo gracias a la amplia batería de técnicas disponibles y a que la localización de la consulta de ITS en el mismo Servicio de Microbiología permite reducir el tiempo de inicio del diagnóstico. En el grupo de casos se detectó la bacteria M. penetrans en el 12,7% de los pacientes, todos sin infección por VIH, y seis HSH. Como se había descrito previamente, la infección fue más frecuente en HSH (16,2%) que en HSM (5,6%). Uno de los casos se resolvió espontáneamente sin tratamiento y los otros seis respondieron favorablemente al tratamiento con azitromicina. En los dos grupos control no se detectó M. penetrans, lo que es una diferencia estadísticamente significativa.
En conclusión, los resultados en Gipuzkoa de este estudio de casos y controles indican la asociación entre la infección por M. penetrans y uretritis en hombres, especialmente en HSH, y la resolución de los síntomas tras el tratamiento antibiótico. Para contrastar estos resultados y prevenir la diseminación de este microorganismo emergente, el grupo de investigación sugiere realizar la búsqueda activa de esta bacteria en los casos de uretritis idiopática en otras zonas del país.
El impacto de este trabajo es describir la detección de M. penetrans por primera vez en España y contribuir a reducir la brecha diagnóstica de las ITS para mejorar su control. Además, la diferenciación entre un grupo de casos y dos de controles, permitió asociar la infección por esta bacteria con casos de uretritis no filiada, no detectándose como infección mixta junto a otros patógenos relacionados con uretritis ni en controles asintomáticos. Aunque el estudio se ha realizado en único centro, y por lo tanto no es generalizable, el porcentaje de casos detectados sugiere la conveniencia de su estudio en otras regiones. Particularmente, conviene analizar pacientes sintomáticos con alto riesgo de ITS, para ampliar el espectro diagnóstico y terapéutico y mejorar el control de estas infecciones.
En palabras del grupo de investigación “Este trabajo es un bonito ejemplo de la estrecha relación y las sinergias obtenidas entre la observación clínica, el diagnóstico microbiológico y la investigación. Poder conjugar estas tres actividades en un mismo Servicio de Microbiología es una oportunidad para continuar mejorando la calidad de la asistencia a nuestros pacientes. Los resultados de este estudio contribuirán a reducir la brecha diagnóstica en las ITS.” Además, agradecen “al Dr. Gustavo Cilla, jubilado durante el desarrollo del estudio, por su impulso en éste y otros trabajos de investigación. También al IIS Biogipuzkoa por su ayuda con una financiación parcial para la publicación de este artículo en una revista de acceso abierto y para su difusión posterior.”





