Con motivo de la celebración el 26 de marzo del Día Mundial de la prevención del Cáncer de Cuello de Uterino desde Biogipuzkoa queremos señalar la importancia de la prevención en este tipo de cáncer, así como poner en valor el trabajo de investigación que vienen desarrollando en este ámbito nuestras compañeras y compañeros del Grupo de Obstetricia y Ginecología. Nos hemos acercado a ellos para conocer la investigación de esta enfermedad y David del Valle Peña nos ha dado los detalles.

 

¿Qué aspectos del cáncer de cuello de útero investigáis?

En Osakidetza se lleva apostando por la prevención del cáncer de cuello uterino desde 2016, siendo la primera CCAA y una de las primeras regiones de Europa en implantar el cribado poblacional de cáncer de cérvix en 2018-2019. En 2024 se consiguió una cobertura de invitación del 100% de la población, lo que significa que se ha logrado invitar a todas las mujeres de Euskadi entre los 25 y 65 años.

En estos años, además de trabajar en la creación y puesta en marcha de este programa poblacional, se han ido detectando diferentes áreas de mejora en las cuáles hemos puesto en marcha distintos trabajos de investigación. Estos trabajos se están desarrollando entre la Coordinación del cribado de cáncer de cérvix de Osakidetza, el equipo de Patología cervical del Hospital Universitario Donostia (HUD) y la Unidad de cribado de cérvix situada en el Servicio de Anatomía Patológica del Hospital Donostia, con la colaboración de matronas de la OSI Donostialdea en varios de estos programas.

Detección del virus del papiloma humano de alto riesgo

Uno de estos trabajos es un análisis longitudinal del test de detección del virus del papiloma humano de alto riesgo (VPH-ar) para determinar el riesgo acumulado a 5 años de detección de lesiones cervicales premalignas de alto grado tras un test de VPH-ar negativo. Durante los primeros 6-7 años se estuvo utilizando un test de VPH-ar basado en la detección de RNA mensajero. Es un test validado para dicha función, pero con poca evidencia de sensibilidad a largo plazo, por lo que estamos realizando un análisis retrospectivo de los primeros 5 años, y con el propósito de poder dar datos a 10 años en un futuro cercano.

Durante estos 6 años de experiencia de cribado poblacional, fuimos detectando una gran área de mejora que estaba poco estudiada. Se trata del impacto emocional que conllevaba tener un test de VPH-ar positivo. Equipos internacionales habían analizado y demostrado este impacto, se habían detectado varios de los factores de riesgo que influían en sufrirlo en mayor o menos medida, pero había pocas estrategias desarrolladas para intentar contenerlo. Por esta razón, se creó un equipo de trabajo entre la coordinación del cribado de cérvix, el equipo de patología cervical del Hospital Donostia y 2 matronas de la OSI Donostialdea, y creamos un proyecto que fue financiado por una convocatoria Bottom-up en 2022. A través de este proyecto se diseñaron 4 videos explicativos, que de una manera sencilla y veraz explicaban en qué consistía el programa de prevención de cáncer de cuello de útero, ayudaba a interpretar un resultado alterado y lo que éste conllevaba y explicaba que era el VPH-ar y qué se podía hacer para eliminarlo. Este trabajo fue presentado posteriormente en diferentes congresos, siendo premiado en uno de ellos. Estos videos actualmente son enviados a todas las mujeres que son informadas de un resultado alterado en el cribado de cérvix y están siendo copiados por otras CCAA.

Dentro del proyecto que hemos desarrollado para disminuir el impacto emocional, durante el 2024 se dio formación en herramientas comunicativas al personal sanitario que da la información del resultado alterado del cribado de cérvix (matronas de los centros de salud en su mayoría). Este proyecto fue financiado a través de ayudas NextGeneration de la Unión Europea y del premio obtenido con el proyecto anteriormente explicado. Para crear este protocolo de formación se contrató una empresa experta en comunicación y se diseñó un estudio que analizase el impacto de esta formación. Esperamos poder publicar los datos de este estudio durante 2025-2026.

Eficacia del cribado de cánceres de cuello uterino

A la hora de analizar los cánceres de cuello uterino (CCU) que se han ido diagnosticando desde 2018, encontramos la necesidad de evaluarlos según si habían sido diagnosticados a través del programa o no. Dentro de cada uno de estos subgrupos detectamos que había diferentes caminos de diagnóstico, que podían estar representando áreas de mejora y que impactaban en el pronóstico de la enfermedad. Por ejemplo, dentro de los CCU diagnosticados fuera del cribado, podían ser mujeres elegibles para participar en el programa pero que no habíamos conseguido llegar a ellas (situación que ha ido disminuyendo hasta conseguir la cobertura de invitación del 100%), podían ser mujeres no elegibles por algún criterio pero que finalmente han desarrollado un CCU o mujeres a las que invitábamos, pero no acudían. Todas estas opciones, y otras muchas más, representan diferentes vías de diagnóstico del CCU y su análisis puede permitir crear estrategias de mejora. Comprobamos que no existía dicho sistema de clasificación preguntando en países como Australia, de mayor trayectoria en el cribado poblacional, y durante el 2023-2024 se creó un “sistema de evaluación de los CCU dentro de un marco población” liderado por el equipo de coordinación de cribado de cérvix de Euskadi (dentro del cual se encuentra David del Valle, ginecólogo del HUD), junto con otras CCAA y la Asociación Española de Patología Cervical y Colposcopia. Esta clasificación se ha publicado en la nueva guía nacional y se está preparando su publicación en una revista internacional.

Por último, tras conseguir una cobertura de invitación del 100%, la tasa de participación en el cribado poblacional de cérvix en Osakidetza es del 60-65%. Para poder conocer las causas de no participación y poder desarrollar estrategias de mejora dirigidas a mujeres que quieren participar, pero no lo hacen, hemos diseñado un nuevo proyecto que está en marcha, y financiado por una ayuda bottom-up del 2024. Actualmente se está realizando una encuesta masiva a mujeres que no han participado en 2024, para conocer la causa de su no participación en el cribado de cérvix.

 

¿En qué pueden mejorar esas investigaciones la calidad de vida de las personas?

Toda intervención sanitaria tiene sus efectos secundarios, y en cribado de CCU uno de ellos es el impacto emocional que conlleva tener un resultado alterado, y además saber que este resultado significa tener una infección de transmisión sexual. Programas como éste deberían ir acompañados de una educación a la población, que les hiciera entender qué significa dar positivo o negativo, porque el desconocimiento puede conllevar malestar y puede influir en que una mujer decida no participar en el programa o no realizar el seguimiento adecuado. A través de nuestros proyectos de investigación hemos desarrollado 2 herramientas que buscan disminuir este impacto. La primera de ellas dando a las mujeres información rápida, fácil de entender y veraz sobre lo que les está pasando. Y la segunda, dando formación en herramientas comunicativas al personal sanitario, para que mejore su manera de comunicar un resultado alterado, buscando que las mujeres lo entiendan, pero que no se alarme innecesariamente e intentando que afecte lo menos posible a su calidad de vida.

El objetivo final es que las mujeres participen en el programa, porque está demostrado y nuestros datos así lo confirman, que los CCU diagnosticados a través del programa de prevención de cuello de útero son en una fase más temprana que los que se diagnostican en mujeres que no participan. Este hecho es el principal factor pronóstico del CCU, su diagnóstico en una fase temprana, y además mejora la calidad de vida de las mujeres consiguiendo tratamientos menos agresivos. Pero la realidad es que más del 60% de los CCU que se diagnostican en Euskadi se da en mujeres que o no se han realizado nunca un cribado de cérvix o este ha sido inadecuado, por ello, para mejorar la participación, estamos realizando la encuesta masiva. Además, a través del sistema de evaluación diseñado en 2024, podemos detectar algunas de las causas por las que las mujeres no se han realizado este cribado y así mejorarlo.

 

¿Qué sentís al hacer este tipo de investigaciones?

La sensación de que nuestro esfuerzo está consiguiendo llevar el cribado de cérvix a más mujeres, y que éstas se sientan más comprendidas y menos estigmatizadas ante un resultado alterado, es sin duda el sentimiento que nos hace seguir luchando por este proyecto. Durante estos años hemos trabajado en equipo entre las coordinadoras del cribado de cérvix, ginecólogos, matronas y patólogos, aprendiendo unos de otros, compartiendo experiencias y apoyándonos cuando los proyectos se hacían más difíciles. Esta parte humana de la investigación es fundamental y enormemente gratificante.