La investigadora de Biogipuzkoa María Rodríguez Hidalgo y el investigador Javier Ruiz Ederra, miembro y co-responsable del grupo de Neurodegeneración Sensorial, respectivamente, han participado en un artículo donde se concluye que mutaciones de los llamados pequeños ARN nucleares causan Retinosis Pigmentaria. Este trabajo ha sido fruto de una colaboración de decenas de investigadores de todo el mundo y sus resultados se han publicado en la prestigiosa revista científica internacional Nature Genetics.

La retinosis pigmentaria (RP) es un conjunto de enfermedades crónicas de origen genético y carácter degenerativo que se conocen como distrofia de retina hereditaria. Se caracteriza por una degeneración progresiva de la retina, que va perdiendo las principales células que la conforman. Su síntoma principal es una disminución lenta pero progresiva de la agudeza visual, afectando primero a la visión nocturna y al campo periférico. A pesar de los avances en secuenciación genética, entre el 30 y el 50% de las y los pacientes con RP siguen sin diagnóstico molecular. En parte, esta dificultad tiene como origen que algunos genes, especialmente los que no codifican proteínas (como los genes que producen los llamado ARN pequeños), no se analizan de manera rutinaria.

Así, en este nuevo estudio se ha investigado si variantes en dos tipos de ARN esenciales para el proceso llamado splicing (llamados U4 y U6), por el cual se controla que el ARN se vuelva funcional, podrían explicar casos de RP hasta ahora sin diagnóstico. Tras estudiar estos ARNs, el grupo investigador ha concluido que las mutaciones que causan RP ocurren en las uniones de U4, U6 y las proteínas que regulan estos ARNs. Como explica el grupo investigador, esta región de unión es crítica porque interactúa directamente con proteínas que ya se conocen como causa de RP (las proteínas PRPF31, PRPF3, PRPF8). “Es decir, U4/U6 y estas proteínas forman un mismo complejo funcional: cuando falla una parte, se desarrolla RP. Estas mutaciones implican un defecto sutil en la biogénesis del este complejo funcional, pero no un fallo global del splicing” explica el grupo investigador. De hecho, señalan que “esta publicación puede tener relevancia en nuestra población, ya que en publicaciones previas del grupo de investigación identificamos un grupo elevado de pacientes de distrofia de retina hereditarias con mutaciones que implican el mecanismo de splicing”.

A modo de conclusión se destaca que estas variantes explican el 1,4% de todos los casos sin diagnóstico de RP. Además, en este trabajo se identifica por primera vez que ARNs no codificantes esenciales para el proceso llamado splicing pueden causar RP de manera recurrente, explica una proporción significativa de casos hasta ahora sin diagnóstico, revela un nuevo punto de interés donde ocurren mutaciones que afectan a la arquitectura del ARN U4/U6; y abre la puerta a terapias moleculares más específicas.